La asistencia humanitaria no se detiene ante la Covid-19

De Agencias

19 de agosto de 2021, 12:00 PM

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Este 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, instituido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para saludar la labor de los trabajadores humanitarios y recordar a aquellos que han perdido la vida o resultado lesionados en el desempeño de esa tarea.

La jornada de homenaje se creó en memoria de un atentado terrorista perpetrado contra la sede de la ONU en la capital iraquí, Bagdad, el 19 de agosto de 2003. En ese hecho perdieron la vida 22 personas, entre ellas el entonces representante especial del secretario general de la ONU para Irak, Sergio Vieira de Mello.

De acuerdo con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), de entonces a la fecha alrededor de 5.000 trabajadores de esta actividad han sido heridos, secuestrados o asesinados mientras se encontraban en primera línea.

En 2020 sufrieron 475 ataques, con saldo de 108 trabajadores fallecidos, 242 heridos y 125 secuestrados.

La jornada de 2020 se dedicó a resaltar el trabajo del personal de la salud, volcado a hacer frente a la pandemia de coronavirus. Para este año, la ONU enfoca el homenaje en la atención global a otro candente desafío: el cambio climático.

Además, OCHA ha llevado ayuda humanitaria a poblaciones afectadas por conflictos armados y refugiados en otras naciones. En total, la oficina ha atendido a comunidades en más de 60 naciones que atraviesan crisis de tipo diverso, procurando alivio en especial a los niños, las mujeres y otros grupos vulnerables.

Solidaridad en tiempos de pandemia
Pese a las tensiones generadas por la Covid-19, un grupo de países sobresalen en el empeño de proveer ayuda a otros o promover más solidaridad.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, destacó días atrás en una comparecencia que mientras todo el mundo se paralizaba a causa de los contagios, la República Popular China distribuía kits diagnósticos, ventiladores, medios de bioseguridad y conocimientos sobre la epidemia a otros países.

De acuerdo con medios de prensa chinos, se ha proporcionado más de 800 millones de dosis de vacunas a más de 100 países, por venta o donación. Además, se han administrado más de 1.870 millones de dosis a la población china y se completó la vacunación de 777 millones de personas.

En fecha reciente, el presidente Xi Jinping anunció que ese país proporcionará 100 millones de dólares al mecanismo Covax y 2.000 millones de dosis de vacunas anticovid al mundo durante este año.

No menos importante resulta la disposición de Rusia para compartir como un bien global su vacuna Sputnik V, que se ha abierto camino, además, frente a la intoxicación mediática y rejuegos políticos provenientes de otras naciones.

Moscú también envió suministros médicos en ayuda de diversos países, y fue de los primeros en auxiliar a la India cuando meses atrás colapsó su sistema sanitario ante la escalada de infecciones que provocó una nueva cepa de SARS-Cov-2.

Ahora que la variante Delta generó el peor escenario pandémico para Cuba, algunos olvidan que la nación caribeña envió alrededor de 60 brigadas médicas y unos 2.500 colaboradores a 40 países para hacer frente a la Covid-19.

En medio de un bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos, Cuba desarrolló dos vacunas y tres candidatos vacunales contra el coronavirus, a los que el presidente Nicolás Maduro catalogó meses atrás como puertas a la esperanza de los pobres.

Caracas y La Habana lanzaron la iniciativa del Banco de Vacunas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).

México, Venezuela y Argentina han sido abanderados del acceso igualitario a vacunas anticovid, suerte de quimera en un mundo que ya lamenta cerca de 4.399.000 decesos y más de 209.000.000 de contagios. Incluso, México envía vacunas a Guatemala, El Salvador, Honduras, Jamaica y Trinidad y Tobago.

No menos relevante ha ido el papel desempeñado por Bolivia y Sudáfrica, abanderados en el reclamo de que las trasnacionales biofarmacéuticas cedan sus patentes de vacunas durante la emergencia de la pandemia y contribuyan así a salvar más vidas.

Hasta el momento los países del G20 no han asumido compromisos concretos ante el pedido de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de donar el 50 por ciento de los antígenos para inmunizar a la población del llamado Tercer Mundo.

Según el director general de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, de las 4.000.000.000 de dosis administradas hasta inicios de agosto, el 80 por ciento ha sido en países de ingresos altos y medios, mientras que decenas de naciones de bajos ingresos apenas lograron inocular al 1,5 por ciento de su población.


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