Colombia contabiliza 127 homicidios de líderes sociales en lo que va del año

De Agencias

2 de octubre de 2021, 10:30 AM

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Habitantes de un resguardo indígena del pueblo Awá en el departamento de Nariño (Colombia) sufrieron el terror del conflicto armado que experimenta el país desde hace décadas y que el jueves tocó su territorio con la muerte de un líder social por una mina antipersona, el asalto armado contra la vivienda de una familia y una amenaza de muerte contra una educadora de la comunidad.

A través de un comunicado, divulgado por la Unidad Indígena del Pueblo Awá Unipa, se dieron a conocer los detalles de los tres hechos que causaron terror en el Resguardo Awá El Gran Sábalo y que los residentes han calificado como un “exterminio sistemático” contra la comunidad ancestral que habita en los municipios de Barbacoas y Tumaco, limítrofes con Ecuador.

Los Awá explican que la comunidad nacional e internacional deben conocer que “la ferocidad de la guerra” interna “no da tregua” a su territorio.

Ejemplo de ello es el caso del líder social y coordinador de la guardia indígena de este resguardo, Jhon Alberto Pascal Pascal, de 25 años, quien falleció el jueves mientras caminaba por un ruta habitual en la comunidad Panelero cuando se activó una mina antipersona. 

Su muerte, según datos del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), representa el asesinato 127 contra líderes sociales en Colombia este 2021 y el número 1.242 desde que se firmó el acuerdo de paz, en 2016.

El segundo incidente en este resguardo ocurrió en la comunidad El Mero, donde un grupo de personas armadas asaltó la vivienda de una familia indígena de cuatro integrantes, los amenazaron, los expulsaron de su hogar y arremetieron incluso contra un menor de siete años.

Más tarde, la lideresa Awá y directora del Centro Educativo Indígena El Verde, Martha Lucia Ortiz, fue amenazada de muerte a través de una llamada telefónica, para instarle a que deje de realizar sus actividades pedagógicas en el centro educativo, donde atiende a 430 niños.

“Los impactos psicológicos negativos”

La comunidad Awá alerta que este tipo de hechos producen y profundizan “los impactos psicológicos negativos” que a nivel individual y en colectivo sufren los habitantes del Resguardo. En ese sentido, instan a las autoridades a que adelanten “acciones urgentes de desminado humanitario”, porque su cotidianidad es recorrer el territorio libremente para llevar a cabo prácticas como la caza, la pesca y la recolección de alimentos.

Además, resaltan que el terror “desarmoniza el territorio” e impide la realización de “las prácticas ancestrales fundamentadas en la cosmovisión Awá”, poniendo en riesgo la autonomía, soberanía alimentaria y el desarrollo de la libre personalidad. Por ello, piden a las organizaciones defensoras de derechos humanos que los ayuden a construir “un territorio en paz y con garantías para la vida digna” de todos sus habitantes.

“Vemos con profunda preocupación cómo se vienen agudizando las violencias en nuestro pueblo Awá por cuenta de la presencia de grupos armados. Las comunidades del resguardo Gran Sábalo se encuentran en confinamiento, presas del terror, y extienden un clamor a que las acompañen y no las dejen abandonadas”, subrayan.

Al mismo tiempo, piden al Gobierno de Iván Duque que “atienda los continuos llamados que hace el pueblo Awá frente al riesgo de un exterminio inminente”; mientras que a los actores del conflicto armado les exigen que respeten el territorio ancestral y sus vidas.

“Insistimos en que dejen de involucrarnos en su guerra, la cual ha dejado a cientos de familias víctimas del conflicto que por décadas ha desangrado a nuestro pueblo. A toda la sociedad nacional e internacional a que se solidarice con nuestro pueblo Awá, ya que uno a uno nos están matando”.


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